sábado, 21 de octubre de 2017

esos ladridos en la noche no son perros

A lo mejor está debajo de la alfombra.
A lo mejor nos mira de adentro del ropero.
A lo mejor ese color habano es una seña.
A lo mejor ese pez colorado es guerrillero.
Yo juro haberlo visto de gato en azoteas.
Y yo corriendo por los hilos del teléfono.
Señor, ¿ha revisado bien adentro de su cama?
Oh John, ¿qué es esa barba que asoma en tu chaleco?
Debiéramos filtrar todas las aguas de los ríos.
Lavar todas las caras de los negros.
Picar la cordillera de los Andes.
Poner a South—América en un termo.
Dicen que en Venezuela montaba una guitarra.
Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y Discépolos.
Que en Uruguay punteaba una milonga con el diablo.
Y en el Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros.
Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo.
Si en Colombia era cumbia de los filibusteros.
Si yo lo vi esta mañana con su risa terrible soltándose los duendes al espejo.
A mí casi me mata la otra noche, se me subió con un millón de sátiros al sueño.
Ese lío en Bolivia es cosa suya.
Y esos ladridos en la noche no son perros.
Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa?
Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho.
A lo mejor está en la pampa y es graznido.
A lo mejor está en la calle y es el viento.
A lo mejor es una fiebre que no cura.
A lo mejor es rebelión y está viniendo.

"Che", Humberto Constantini
Leído el 19/10/2017 por Hebe de Bonafini en Plaza de Mayo
en homenaje a Santiago Maldonado

viernes, 20 de octubre de 2017

negro y con mucho olor

Si yo fuera un ciudadano de primera
amparado por una constitución
yo te podría decir que me cago en tu amor
y que me gustaría ser negro
y con mucho olor.

Veo lo que quería ver más
el pescado de un ballet
no paraba de sangrar
si estuviera enamorado por primera vez
quizás te podría alcanzar un algodón
pero no hay por aquí nada blanco mi amor
cómo me gustaría ser negro
y con mucho olor.

CHARLY GARCÍA

viernes, 13 de octubre de 2017

eternidad en el presente

Cada uno debe de hacer verdad en sí mismo el principio de que su vida ya es algo caducado desde el primer momento en que empieza a vivirla, pero en este caso es necesario que tenga también la suficiente fuerza vital para matar esa muerte propia y convertirla en una vida auténtica. En el alborear de la pasión amorosa luchan entre sí el presente y el futuro con el fin de alcanzar una expresión eternizadora. Esta forma de recordar es cabalmente la proyección retroactiva de la eternidad en el presente, en el supuesto de que el recuerdo sea sano.

Constantin Constantius [pseudónimo de Soren Kierkegaard], La repetición

domingo, 8 de octubre de 2017

escuchar una voz

Los hombres de hoy vivimos en medio de una selva de palabras, el poder tecnológico ha multiplicado esta abundancia de mensajes que a mediados del siglo XIX apenas se vislumbraba, cuando Kierkegaard cuestionaba con mordacidad los límites del discurso periodístico. Hoy habitamos un espacio saturado de mensajes. Escuchamos demasiadas voces, leemos demasiadas palabras, y ya no sabemos cuáles de ellas se dirigen especialmente a cada uno de nosotros. La experiencia por la cual alguien se reconoce como destinatario de una palabra es cada vez más rara, porque prima en todo momento un modelo de comunicación impersonal, las palabras que oímos o leemos parece que nunca son “para mí”, sino para cualquiera, y en definitiva para nadie. Corremos el riesgo de olvidar lo que significa que una voz nos hable, más precisamente que una voz me hable, que se dirija únicamente a mí, que yo pueda reconocer que soy el destinatario irremplazable de esa voz. 

Oscar Alberto Cuervo, Kierkegaard una introducción, escuchar una voz

sábado, 30 de septiembre de 2017

versos encontrados en un bolsillo

y tu amor fue la nave
que tomé sin partir
sin timón
sin saber
sin medir
la distancia a que estabas de mí

martes, 18 de julio de 2017

algunas sustancias bajo las cuales se componen versos

Algunas sustancias bajo las cuales se componen versos:
- café
- aspirina
- 1 camión que pasa con una casa encima
- las noches emanadas de los espirales para mosquitos 
- el olor antiguo de la palabra glicina
- la lluvia en todas sus diagonales
- la saliva de la tarde 
- el imán invisible de las biromes

Algunas sustancias desde las cuales se componen versos
- 5 litros de sangre renovable
- Rabia líquida
- Estupor
- Saliva seca
- Saliva húmeda
- Una hamaca de 1973
- Arena que el viento no se llevó
- Árboles de sandía crecidos por tomar vino
- El cartel de un circo de Francisco Alvarez pegado con cinta scoth

Daniela Andújar

miércoles, 14 de junio de 2017

así la noche iluminada

De alguna parte simple de mí mismo
que no consigo agotar
tomé una bendición para las flores
que se crispaban en la noche
como puños celosos de amor
como nudos
que nadie puede deshacer sin destruirlos
La nueva mañana me arropó
en una bruma azul
como el polvo bajo un traje de boda
Después seguí al día
como una nube de pesadas ovejas
detrás del judas
ascendiendo por una rampa rodeada de sangre
hasta el terror de cada edificio negro.

Diez años, viajes sellados, sueños no ganados
Risas que intentaban tentarme hacia la ancianidad
vertidas por amigos, estrellas, carne desconocida, mulas, mar
conocimiento súbito de cuerpos, materia y espíritu
que aprendidos lentamente hubieran hecho sonreír a la muerte
Historias convertidas en teorías
que tan sólo rogaban ser expuestas una vez y otra
chicas que flotaban sobre los capullos de mi boca
con un musculoso beso triangular
de boca ordinaria a boca secreta.

No obstante, mi homenaje a ustedes, pegajosas flores
rabinos verdes y rojos que sirven al sol como bandejas
Al final me ofrecieron el dogma que me enseñaron
a desdeñar y yo, como buen alumno, lo desdeñé
Caí bajo los campos diagramados como el fragmento
de una estatua perfecta, con estratos de ciudades edificadas encima
Las vi poderosas y felices
de que no pudiera llegar vivo a la época de la cosecha
de que fuera un verdadero ciudadano de la tierra lenta
luz y esplendor
en las huertas durmientes
que penetran entre los árboles
como la procesión de una boda en una película muda
entrando bajo los arcos de las ramas
sólo por amor
Desde una colina observaba
respirar a las flores del manzano
que aspiraban la plata de la noche
como peces comiendo las esferas
de aire del agua del río
Así la noche iluminada
alimentaba a las huertas dormidas
mientras entraban ramas en las bóvedas
como una sagrada procesión
Larga vida al poder de los ojos
Larga vida a los escalones invisibles
que los hombres pueden leer en una montaña
Larga vida a la máquina desconocida
o al corazón
que por deseo o accidente
vierte con gracia de vencedor
un clima infinitamente perfecto
sobre las criaturas perfectas
que amamanta el mundo.

Leonard Cohen, "Three good nights"
Montreal / Julio 1964

domingo, 28 de mayo de 2017

sensaciones de un domingo en cana

"¿Sabeis qué me gustaría
conseguir como poeta?
Poder cantar y oir
lo que nadie oye."
Goethe

La sensación cuando termina la visita se puede comparar a la de tirarse en un volcán de amargura en erupción.

Es cuando quisiera congelar el tiempo tan sólo para degollar con un pedazo de vidrio todas las yugulares de cada uno de los guardias. ¿Cuál es la felicidad de transformar en un cubito de hielo la vida, qué mejoría trae a sus penurias el sentirse autoridad? Es la idea en la que continuamente se cae.
Pero no hay buenos, ni malos. Todos son hormigas de la fábrica del machete, nunca vi un espejo tan grande (casi del tamaño de nuestro continente) por el que miran la extraña mutación de su futuro muerto.

Díganle a mi espalda violeta y verde y a mis tibias fragmentadas que ellos son simplemente mercenarios de un sistema.
Nunca imaginé que llegaría a odiar tanto el escuchar apellidos y mucho menos que me tatuarían un 653 en la nuca.
Pero igual, no dejo que me autopcien los discursos. El resentimiento es simplemente el alcohol que bebe esta soledad obligatoria.

Quzás el mejor momento de las dos horas semanales que paso con mi familia sea cuando veo a las rejas convertirse en plantas enredaderas. Pero bueno, lamentablemente, uno termina acostumbrándose a que te absorba las venas una aspiradora capitalista... de todos modos, tiene su instante gratificante hacerle trampa al patrón eterno y ponerse veneno zapatista en la sangre. ¡Hello Mister!

Nadie conoce la belleza (sólo comparable al amanecer de los incas) de morirse de una sobredosis de abstinencia sexual y reencarnar al otro día en un asesino invisible.
¿Por qué será que todos mis heroes se enamoran del suicidio?

Mi mamá ya debe haber llegado a mi casa, qué lástima, ella nunca se va a dar cuenta que hoy, luego de tres años, se recibió de astronauta carcelaria.

Camilo Blajaquis, La venganza del cordero atado

lunes, 15 de mayo de 2017

sin sombras, la victoria no da luz (pasolini)

Era pleno verano, ese verano
del año bisiesto, tan triste
para la nación en la que sobrevivimos.
Un gobierno fascista había caído, y en todas partes
había, si no ese aire nuevo, esa nueva
luz que tiñó pueblos, ciudades, campañas,
el veinticinco de julio - una aunque fuera incierta
luz, que daba al corazón una alegría
excepcional, el sentido de una fiesta.
y yo como el "náufrago que vela" (escribo
a un hombre que por supuesto me concede el ceder
a las citas dannunzianas...)
feliz de haber salvado la piel - bisiesto
doblemente para mí fue el año -
he tenido, por un momento, dentro, el sentido
de un "poema a Fanfani": no sólo
por solidario antifascismo y gratitud,
sino como una contribución aunque más no sea ideal
de literato: un "apoyo moral", como se suele
decir. Fue la idea de una mañana
radiante por el sol de ese verano
que alguien había maldecido y cuya blancura
hacía de la Italia rica - que rondaba
en balnearios populares y en grandes hoteles,
en las calles de las incumbentes olimpíadas -
la imitación de una civilización enterrada.

Y entonces, se reducía a una sola herida:
si todavía era capaz de resistir,
se lo debía a una fuerza prenatal, a los abuelos
paternos o maternos, no sé, a una naturaleza
arraigada ya en otra sociedad.
Sin embargo, en aquel impulso mío, medio
loco y medio demasiado racional,
había una necesidad real, lo veo
mejor ahora, que la colaboración
es un problema político: y Usted lo expone.
Desde el cuarenta y ocho estamos en la oposición:
doce años de una vida:
toda ella dedicada a esta lucha - mía
en gran parte, aunque en privado
(cuántos terrores internos, cuántas furias).
Con qué amor lo veo a Usted, inmaduro,
los anteojos y la boina de intelectual,
y esa cara de ama de casa romañola,
en fotografías que, si quisiera alinear
harían la más verdadera historia de Italia, la única.
Yo todavía estaba en pañales, y luego ya bebé,
y luego adolescente antifascista por estética
revuelta... tímidamente Lo seguía
una generación después: y Lo he visto triunfar
con Parri, con Togliatti, en los grandiosos,
doloridos, picarescos días de posguerra.
Luego se volvió a empezar: y esta vez
hemos, aun lejanos, vuelto a empezar juntos.
Doce años, es, en el fondo, toda mi vida.
Yo me pregunto: ¿es posible cambiar una vida
siempre negando, siempre luchando, siempre
fuera de la nación, que vive, mientras tanto,
y excluye de sí las fiestas, las treguas,
las estaciones, a quien se le enfrenta?
Ser ciudadanos, pero no ciudadanos,
estar presentes pero no presentes,
estar furiosos en cada ocasión
ser testigos sólo del mal,
ser enemigos de los vecinos, ser odiado
del odio de quien odiamos por amor,
seguir en un continuo, obsesionado exilio
a pesar de vivir en el corazón de la nación?

Entonces, si nosotros no luchamos por nosotros,
sino para la vida de millones de hombres,
¿podemos asistir impotentes a una fatal
inacción, a verlos disgregarse
a la corrupción, la omisión, el cinismo?
Para querer ver desaparecer este estado
de metahistórica injusticia, ¿asistiremos
a su reconstrucción ante nuestros ojos?
Si no podemos conseguir todo, ¿no será
justo contentarse con conseguir un poco?
La lucha sin victoria se enaridece.

(Una carta, por lo general, tiene un propósito.
Esta que yo le escribo no lo tiene.
Se cierra con tres preguntas y una cláusula.
Pero si estuviera aquí confirmada la necesidad
de alguna ambigüedad de su lucha,
su complicación y su riesgo,
yo estaría feliz de haberla escrito.
Sin sombras, la victoria no da luz.)

"Nenni", Pier Paolo Pasolini, Avanti!, 31 de diciembre de 1964 
(Carta en forma de poema dirigida a Pietro Nenni)